12 de noviembre de 2014
La somnolencia puede tener consecuencias trágicas al volante
Cuando María Fernandes, de 32 años, de Newark (Nueva Jersey), falleció el 25 de agosto, murió asfixiada por los vapores de un bidón de gasolina volcado, mezclados con el monóxido de carbono del motor de su coche, que estaba en marcha, mientras dormía la siesta en su interior. Su triste fallecimiento se produjo mientras intentaba llegar a fin de mes trabajando en cuatro empleos, conduciendo de uno a otro e intentando dormir unas horas al borde de la carretera.
Aunque su caso era inusual, sus circunstancias no lo eran. Por desgracia, no es tan raro que la gente conduzca durante muchas horas, sienta somnolencia y sufra un accidente.
Las estadísticas sobre la conducción bajo los efectos del sueño en Estados Unidos deberían servir de llamada de atención para que los conductores duerman bien antes de ponerse al volante. El gobierno federal ha estimado que cada año se producen más de 100 000 accidentes, 40 000 heridos y 1 550 víctimas mortales a causa de la conducción con sueño. Estas cifras son conservadoras; los expertos creen que la conducción con sueño sigue sin declararse lo suficiente como factor causante de los accidentes.
Cualquier conductor que no haya dormido lo suficiente corre el riesgo de quedarse dormido al volante y provocar o sufrir accidentes, pero el problema es más grave entre los conductores de vehículos comerciales (muchos de los cuales se ven obligados a recorrer distancias más largas y a conducir a mayor velocidad), los trabajadores por turnos que realizan jornadas largas o trabajan de noche, los conductores con trastornos del sueño no tratados o aquellos que toman sedantes.
Las consecuencias pueden ser especialmente devastadoras y mortales, por lo que los conductores de vehículos comerciales deben cumplir la normativa federal que limita su semana laboral máxima a 70 horas y les obliga a respetar unos períodos mínimos de descanso sin conducir. Como resultado de esas normas, aprobadas en 2009, las muertes en carretera atribuidas a colisiones en las que se vieron implicados camiones de gran tonelaje se han reducido en un 30 %.
En Nueva Jersey, en 2003 se aprobó una ley que atribuye responsabilidad penal a los conductores somnolientos que provocan un accidente mortal en la carretera. Por desgracia, ni la normativa federal ni la denominada “Ley de Maggie” del Estado Jardín impidieron que, en junio, el conductor de un camión con remolque de Wal-Mart chocara contra un vehículo en el que viajaba el actor y cómico Tracy Morgan en la autopista de Nueva Jersey, lo que provocó heridas graves a Morgan y la muerte de otro pasajero que viajaba con él.
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