16 de octubre de 2014
La sentencia del Tribunal Supremo de Pensilvania pone el listón muy alto en los casos de resbalones y caídas
Recientemente, el Tribunal Superior de Pensilvania desestimó el recurso de apelación presentado por un hombre que alegaba que un juez del Tribunal de Primera Instancia del condado de Luzerne había dado instrucciones inadecuadas al jurado.
A raíz de la resolución del Tribunal Superior, se ha confirmado la sentencia dictada contra el hombre en su demanda por daños personales. La sentencia ha constituido, además, otro ejemplo paradigmático de lo difícil que resulta demostrar los casos de resbalones y caídas.
Edward Stobodzian demandó al PNC Bank, a Varsity Lawn Care y a J&J Snowplowing por las lesiones que sufrió tras resbalarse y caer frente a una sucursal del PNC Bank en Hazelton, Pensilvania, el 11 de febrero de 2010. Hazelton había sufrido una fuerte nevada antes de que se produjera el accidente del demandante.
El punto central del recurso se centró en el argumento de Stobodzian de que el juez del tribunal de primera instancia no debería haber indicado al jurado que tuviera en cuenta la denominada «doctrina de las colinas y crestas» antes de las deliberaciones. Dicha doctrina constituye una defensa frente a la responsabilidad civil y establece que los propietarios de negocios no son responsables de las condiciones de resbaladicidad generalizadas debidas al hielo y la nieve cuando no han permitido que las precipitaciones se acumulen de forma irrazonable formando crestas o elevaciones.
Aunque los propietarios de negocios pueden ser considerados responsables de los resbalones y caídas que se produzcan en zonas aisladas de hielo en aceras que, por lo demás, estén despejadas, la doctrina de las «colinas y crestas» reconoce que resulta muy difícil para un propietario mantener una acera libre de nieve o hielo durante el periodo en que caen las precipitaciones o inmediatamente después.
Para ganar un caso por resbalón y caída, los demandantes deben demostrar que la precipitación se ha acumulado formando montículos y elevaciones que obstaculizan de manera irrazonable el paso y suponen un peligro para los peatones. Esta norma es uno de los tres puntos esenciales que el demandante debe demostrar para que se considere responsable al propietario de un inmueble o negocio en un caso de resbalón y caída. (Los otros dos son que el propietario del inmueble conociera o debiera haber conocido la existencia de dicha condición, y que el peligro en cuestión provocara que el demandante resbalara y cayera).
Lo más difícil a la hora de demostrar un caso de resbalón y caída es demostrar la negligencia por parte del propietario del inmueble o del negocio. La doctrina de las colinas y las crestas es un obstáculo legal en el camino hacia la demostración de la negligencia, y conviene a cualquier persona que haya sufrido lesiones graves tras resbalarse y caerse que busque el asesoramiento de un bufete de abogados, como Petrillo y Goldberg, que tenga experiencia en la representación exitosa de demandantes en este tipo de casos.
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