Blog Petrillo & Goldberg Law

medios para bicicletas

11 de febrero de 2015

Un estudio revela que las lesiones cerebrales aumentan en las ciudades que ofrecen programas de bicicletas compartidas

En lo que parece ser un inconveniente desafortunado de unos servicios por lo demás loables, investigadores estadounidenses y canadienses han señalado que las ciudades con programas de bicicletas compartidas registran tasas de lesiones cerebrales más elevadas que aquellas que carecen de dichos programas. Además, los investigadores descubrieron que las lesiones cerebrales han aumentado en las ciudades con programas de bicicletas compartidas, mientras que el número de estas lesiones ha disminuido en las ciudades que no cuentan con ellos.

Los investigadores recopilaron datos de diez ciudades de Estados Unidos y Canadá, entre ellas cinco en las que están autorizados los programas de bicicletas compartidas: Boston (Massachusetts); Miami Beach (Florida); Minneapolis (Minnesota); Montreal (Quebec); y Washington D. C. Entre las ciudades con programas de bicicletas compartidas, los resultados revelaron un aumento del 14 % en las lesiones craneales provocadas por accidentes de bicicleta. Las ciudades en las que no se ofrecían programas de bicicletas compartidas registraron, de hecho, una disminución del 2,3 % en las lesiones craneales relacionadas con la bicicleta. 

Los resultados se publicaron en la revista *American Journal of Public Health*, y para llegar a esas conclusiones se utilizó información procedente de los centros de traumatología de las cinco ciudades, tanto antes como después de la puesta en marcha de los programas de bicicletas compartidas. Es revelador que ninguno de los programas de bicicletas compartidas analizados proporcionara cascos (los usuarios deben traerlos de su propia cuenta).

Los cascos suelen resultar un factor decisivo a la hora de salvar vidas en los accidentes de tráfico en los que se ven involucradas bicicletas. De hecho, las estadísticas más recientes disponibles muestran que, según los informes, el 65 % de todos los ciclistas que fallecieron en accidentes de tráfico en 2012 no llevaban casco.

Las colisiones entre una bicicleta y un vehículo a motor pueden resultar especialmente mortales para el ciclista. En 2012, 726 ciclistas y otros usuarios de la bicicleta perdieron la vida, y otros 49 000 resultaron heridos, en accidentes en los que se vio implicado un vehículo a motor.

Los investigadores del estudio llegaron a la conclusión de que la disponibilidad de cascos debería formar parte de los programas de bicicletas compartidas. Al menos una de las ciudades estudiadas, Boston, tiene previsto incluir cascos en el alquiler de bicicletas.

Cuando un ciclista resulta herido en un accidente de tráfico en el que se ve implicado un vehículo a motor, es importante que busque asesoramiento legal lo antes posible. Un bufete de abogados especializado en derecho de daños personales podrá ayudar al ciclista a obtener la máxima indemnización posible a la que tiene derecho.

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